No pensamos con la cabeza, pensamos con el cuerpo. Repensar el mobiliario como metáfora para repensar la universidad

En la imagen superior, entrada al laboratorio de aprendizaje Teamlabs en Madrid, en la que se encuentra una obra de la exposición “Ni arte ni educación”.

Teamlabs / 9 febrero 2016

Por María Acaso (Pedagogías Invisibles)

Estar en clase y tener ganas de ir al baño es una sensación que todos hemos experimentado alguna vez cuando hemos sido estudiantes. E inmediatamente posterior a esta sensación de urgencia, devenía la sensación de agobio por tener que juntar todo nuestro aplomo para levantar la mano y pedir permiso para ir al baño. Así que durante mucho tiempo (desde mi punto de vista, demasiado) permanecíamos sentados en nuestra silla, deseando que la clase acabase cuanto antes porque la sensación de dolor no nos dejaba atender a una clase que ya de por sí era mortalmente aburrida. Durante este suceso ocurría un fenómeno imparable: nuestra vejiga eclipsaba nuestro cerebro dando fe de que, como dice Alejandro Piscitelli, “No pensamos con la cabeza, pensamos con el cuerpo”.

Hoy en día es fácil demostrar como la pedagogía tradicional en cualquier contexto educativo, pero especialmente en la universidad, ha hecho muy bien su trabajo al utilizar todos los recursos a su alcance por separar la cabeza del cuerpo y tratar de que este último se encuentre en las aulas de la manera menos confortable posible. No tenemos más que hacer un pequeño esfuerzo y recordar (o simplemente abrir los ojos y mirar) como es el mobiliario, el diseño de interiores y la arquitectura general de las instituciones educativas que nos rodean. Las mesas y sillas “verde ministerio”, la luz eléctrica hiper saturada y los azulejos en las paredes son la evidencia de que la ausencia absoluta de sentido común ha conformado unos objetos y espacios que impiden las más sencillas nociones de ergonomía y comodidad, impiden por completo el trabajo colaborativo o por proyectos y se alejan lo más rápidamente posible de lo que podríamos definir como una estética contemporánea.

Estos colores, formas, sistemas de iluminación y conceptualización espacial, configuran nuestro imaginario sobre qué tipo de arquitectura y de mobiliario son los correctos en los contextos educativos. Pero ¿qué es lo que está ocurriendo fuera de la universidad? pues exactamente todo lo contrario: cualquier espacio mínimamente conectado con la realidad como aeropuertos, museos o plazas son debate de una gran reflexión arquitectónica.

Del 31 de octubre al 10 de enero precisamente en uno de esos centros de arte donde la arquitectura y el mobiliario son importantes, Matadero-Madrid, tuvo lugar la puesta en funcionamiento de la exposición y el programa de actividades Ni arte ni educación. Para llevar a cabo este proyecto, trabajamos de manera colaborativa por un lado el colectivo de arquitectura colaborativa Madstock y por otro lado, el colectivo de arte + educación Pedagogías Invisibles. En ese proceso, el mobiliario y la generación de espacios en relación con lo pedagógico se convirtieron en ejes centrales, por lo que Madstock diseñó dispositivos lúdicos como columpios, sillas y sillones, recursos de relax como sacos y hamacas, así como producciones tan metafóricas y mágicas como mesas sin patas que configuraron un tipo de agencia y de gobernanza que contribuyeron a la participación y la apropiación del espacio por parte de los públicos.

Pero, cuando el día 10 de enero “acabó” la exposición, la pregunta que flotaba en el ambiente era qué iba a ocurrir con la potencia de aprendizaje del mobiliario, y si tenía sentido meter estas producciones en un almacén…Y es aquí donde entra en juego el tercer protagonista de esta historia que no podía ser otro que Teamlabs.

La conjunción de Madstock (arquitectura) + Pedagogías Invisibles (investigación educativa) + Teamlabs (universidad) entra en funcionamiento el día 14 de enero cuando, a través del “thinking by doing”. En menos de una hora, los muebles que Madstock estaba sacando de las naves de Matadero, redibujaron su camino para dirigirse a la nueva sede de Teamlabs en la calle Duque de Alba, 15 de Madrid. Pero, como todo lo que ocurre en Teamlabs, la llegada del mobiliario no se pudo quedar en re-amueblar la sede, sino que se conceptualizó como una oportunidad de innovación, en una oportunidad para repensar cómo podría ser los procesos de aprendizaje en la educación superior del siglo XXI.

Así es como nace siestON, el proyecto de investigación en curso que pretende investigar el impacto del mobiliario (y otros ítems relacionados con la transformación del espacio) en los procesos de aprendizaje de las comunidades que habitan Teamlabs. 

La idea central de siestON es aprovechar el momento de renovación general de la nueva sede para realizar un proyecto de investigación paralelo que no solo ampliará la metodología de aprendizaje de Teamlabs, sino que visualizará la necesidad de abordar este cambio posicionando a Teamlabs como un laboratorio de innovación educativa en el terreno del cambio de paradigma en educación superior. 

Espacio de aprendizaje de Teamlabs en Madrid, donde desarrollan sus proyectos los emprendedores del grado universitario LEINN.

Para que siestON sea una realidad a corto y largo plazo, uno de los elementos clave consistirá en la puesta en funcionamiento del proyecto entre todos los miembros de la comunidad Teamlabs, de manera que los estudiantes participarán como co-investigadores en un proceso en el que, además de analizar el mobiliario existente, diseñarán junto con Madstock mobiliario nuevo y lo fabricarán en el Maker Space para, en un último paso, evaluar el impacto de este mobiliario creado por ellos en su propio proceso de aprendizaje.

Una universidad que aborda la posibilidad de diseñar, fabricar y analizar sus propios espacios y muebles es una universidad que asume que no pensamos con la cabeza, sino que pensamos con el cuerpo, un cuerpo que no puede estar por más tiempo dividido, un cuerpo con el que desde su entereza, seremos capaces de cambiar el mundo.

Fuente: http://www.teamlabs.es/blog-teamlabs/no-pensamos-con-la-cabeza-pensamos-con-el-cuerpo-repensar-el-mobiliario-como-metafora-para-repensar-la-universidad

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