Y la música se enamoró del cine

Jot Down / 2 marzo 2016

Por Emilia Laura Arias

El cine es magia y es capaz de convertir a Keith Richards en un pirata rockero del Caribe y a David Bowie en un gurú de la moda. Si el mundo de la música y el del cine se unen, el resultado puede ser el cielo o el mayor de los infiernos, con o sin palomitas. Muchos músicos se han colado en las salas de cine y no como espectadores.

En ocasiones los músicos se inspiran en películas para escribir sus temas o paren bandas sonoras para la historia, otras veces sus canciones inspiran películas, pero el momento de conexión mística entre ambos mundos, relacionados, amantes y cómplices, llega cuando esos músicos deciden intervenir en el celuloide, regalando al mundo carreras dramáticas que no suelen llegar muy alto o momentos fantásticos para la historia de las salas.

Tom Waits es uno de esos ejemplos de experiencias positivas, pero no podemos decir lo mismo de la ingrata trayectoria en el cine de Mick Jagger, con honrosas excepciones.

Una opción socorrida es para muchas estrellas de la música la del cameo breve; difícil salir mal parado si solo se trata de un guiño para melómanos. Vamos a ver:

El Swinging London de Antonioni

Fugaz pero intenso es el paseo de Antonioni por el Swinging London. Hablamos de Blow Up. David Hemmingstropieza en un club donde están tocando los Yardbirds en su época mod. Esa aparición es tan breve como la trayectoria de Jimmy Page y Jeff Beck en la banda.

¡Sting es mod!

Una discoteca entera se rinde ante la presencia de un Sting tan elegante como estiloso en el arte de la danza. EsQuadrophenia, la película de 1979 basada en la ópera rock del grupo The Who. En 2004 la revista Total Film catalogó la película como el trigesimoquinto mejor film británico de todos los tiempos. El baile de Ace Face (Sting) es uno de los momentos fundamentales de la película. No fue solo uno de los cameos más famosos de la historia de amor entre el cine y la música, fue un papel determinante en el filme. Basada en el álbum de idéntico nombre de los grandísimos The Who, este film es una de las películas de cabecera del mundo mod. El grito «Somos los Mods», la vespa con mal final y los trajes que lucía Sting quedarán siempre en el recuerdo y son ya historia. Su papel, salvable y creíble según la crítica.

( El video fue retirado del canal de youtube)

Su satánica majestad quiere ser actor…

Mick Jagger es una innegable bestia del rock, un ser de otro planeta sobre el escenario y un inmortal seductor pero no, no ha conseguido seducir en la gran pantalla.

No todo el mundo sabe que Jagger llegó a filmar buena parte de Fitzcarraldo en 1982 y que, además, sus fiestas se hicieron célebres en la selva peruana. Se lo pasó bien y le recuerdan en todos los lugares recónditos que visitó pero finalmente no aparece en la maravillosa película del alemán Werner Herzog. Y es que el protagonista en un principio tampoco era Klaus Kinski, sino Jason Robards, que, con el rodaje a medias, enfermó de disentería y tuvo que irse, retrasando la aparición de la película. Ante esta situación, Jagger, que interpretaba al asistente de Robards, se vio obligado a abandonar el proyecto para trabajar con los Rolling Stones en el disco Tatoo You. Herzog tuvo que empezar desde el principio y no reemplazó a Jagger; directamente suprimió el personaje y aquello se quedó en lo que pudo haber sido y no fue.

Pero sí fue en el caso de otros títulos de obras más o menos afortunadas. El Rolling Stone ha dejado su impronta como actor o productor en películas como Sympathy for the Devil (1968), Performance (1968), Invocation of My Demon Brother (1969), Umano non umano (1972), Enigma (2001), The Man From Elysian Fields (2001), Being Mick (2001),Mayor of the Sunset Strip (2003), Wild hogs (2005), Shine a Light (2008)…

Un momento para la historia es la inolvidable interpretación que hizo Jagger del legendario bandolero australiano Ned Kelly en 1970. El papel del Stone en Los hermanos Kelly, dirigida por Tony Richardson, recibió críticas nefastas y la barba que luce en la cinta es indescriptible. Merece la pena ver imágenes como estas:

Otra satánica majestad surca los mares del celuloide viento en popa en Piratas del Caribe III. Keith Richards, a diferencia de su compañero de banda, que no amigo, Mick Jagger, no se ha prodigado nunca demasiado en las pantallas. Pero cuando por fin se decidió, el resultado fue apoteósico. Solo un rockero como él podía encarnar al padre de Jack Sparrow. Habrá quién no le encontró sentido al momento en el que Gore Verbinski mostró a Richards rasgando una guitarra, pero otras muchas personas lloramos de la emoción.

Chris Isaak y el gato apestoso

¿Alguien recuerda a un sigiloso agente del FBI en El silencio de los corderos? Era Chris Isaak. El músico ha aparecido en numerosas películas, en la mayoría interpretando papeles pequeños, aunque tuvo una aparición importante en la cinta Little Buddha (1993) de Bernardo Bertolucci y en un capítulo de Twin Peaks: Fire Walk With Me, de David Lynch. También participó en la miniserie de HBO From the Earth to the Moon. En 2004 interpretó al esposo de Tracey Ullman en la comedia A Dirty Shame del director underground John Waters. Y no solo eso; en 1996, realizó un papel pequeño en la primera película dirigida por Tom Hanks, That Thing You Do!, como el tío Bob. Pero es imposible olvidar un momento histórico para toda una generación: fue actor invitado en la serie de televisión Friends, apoyando a Phoebe para entonar su celebérrimo «gato apestoso».

¡La banda Elwood, la banda!

Es imposible seleccionar a uno solo de los reyes y reinas del soul y el blues que aparecen en The Blues Brothers, la película de John Landis. En esa cinta encontramos a Aretha Franklin como esposa cabreada, a Ray Charles vendiendo pianos eléctricos, a John Lee Hooker tocando «Boom Boom» en la calle. Esta película atesora momentos enormes pero enamora especialmente James Brown por un par de razones: es el indiscutible capo delsoul, y bajo la inspiración de su incendiario gospel es cuando Belushi tiene una absoluta revelación sobre su destino.

Alta fidelidad por Bruce Sprinsteen

High Fidelity (Alta fidelidad) es una obra clave para toda una generación y sigue atrapando; todo el mundo quiere ser propietario de una tienda de vinilos, tener espíritu Peter Pan y conseguir el amor, o no… Y además, todo el mundo está más o menos perdido aunque hay quien lo disimula mejor. Los seres patológicamente inmaduros fantasean en ciertas ocasiones con un amigo o una amiga imaginaria que aconseja y apoya en momentos decisivos o difíciles… tan difíciles como cuando nuestra pareja se liga a un místico que es, además, nuestro vecino y pasa de nuestro rollo. A John Cusack le pasa lo mismo en esta película, solo que, como él es un melómano terminal, la voz de su conciencia es la del mismísimo Bruce Springsteen, que se le aparece en momentos clave para aconsejarle con su guitarra Fender en ristre.

Ozzy con raya al medio

Trick or Treat (1986) o Muerte a 33 R.P.M. (las traducciones absolutamente insospechadas son uno de los fuertes de la industria en España) es una película de terror cutre ochentero y también una de las piezas más metaleras que se conocen. No es casualidad que el por entonces excantante de Black Sabbath aparezca en ella. Lo que sí es curioso es el cómo. Ozzy encarna a un telepredicador enemigo a muerte del heavy, repeinado y con traje. En la cinta está tan irreconocible que cuesta mucho identificarle como el futuro protagonista de The Osbournes.

El duque blanco; un buen juez

Hay otras escenas que no dan tanto miedo… Bueno, un poco sí. Cuando dos piezas como Derek Zoolander (Ben Stiller) y Hansel (Owen Wilson) deciden solucionar sus diferencias en la pasarela, solo hay una persona que pueda ejercer como juez del enfrentamiento: el delgado Duque Blanco en persona. Derrochando, para variar, clase y estilo, Bowie no puede evitar pese a ello un gesto de pánico cuando Wilson se deshace de su ropa interior sin desabrocharse los pantalones.

Albert Plá es un rebelde

En Iberia también se han colado ciertos músicos en la gran pantalla. Así lo hizo el cantautor más peculiar del panorama nacional. Nos sorprendió en Airbag, la película de Juanma Bajo Ulloa, interpretando a un sacerdote muy peculiar. En la cinta oficia la boda de Karra Elejalde, «euskopijo» hijo de Karlos Arguiñano Rosa María Sardá. Este religioso predica además en puticlubes cantando canciones de Jeanette.  Lo raro es no tener revelaciones con el ritmo de vida de este adorable cura:

Algo pasa con Jonathan Richman

A caballo entre el cameo y el papel secundario, el cantante de los Modern Lovers resulta una de las figuras más inolvidables en esta comedia casi generacional. Los hermanos Farrelly, fans suyos de toda la vida, regalaron a Jonathan Richman una intervención breve pero lucidita. El músico actúa como coro narrador, guitarra en mano, de las desventuras de Ben Stiller para conseguir el corazón de Cameron Díaz, una despistada Mary. Merecen mención especial las camisas de Richman en sus apariciones.

( El video fue retirado del canal de youtube)

Alanis es Diosa

En la música también hay dogmas de fe. Kevin Smith bien lo sabe. Él hizo que la cantautora canadiense Alanis Morissette, por entonces en el cénit de su popularidad, interpretase a La Creadora en Dogma. Si, Dios es una mujer y es Alanis. Lo mejor de todo: los chistes que generó la película sobre la potencia de su voz. La escena hay que verla:

Scorsese y la música

En cuanto a directores musiqueros se refiere, Martin Scorsese se lleva la palma. Bajo su batuta han actuado, o lo que fuera aquello, tanto Iggy Pop (desplumado al billar por Tom Cruise en El color del dinero), como Kris Kristofferson (coprotagonista de Alicia ya no vive aquí) y The Clash (ojo a su brevísimo papel en El rey de la comedia), entre muchos otros. Pero donde ‘Marty’ echó el resto fue en su segunda película con Leonardo DiCaprio: en ella no solo aparece Gwen Stefani en un breve papel, sino también Rufus Wainwright  acompañado de toda su familia. El padre del croonerLoudon Wainwright III, y su hermana Martha Wainwright. Y todos en la misma secuencia.

Iggy y el cine, una historia diferente

Iggy ha aparecido en más de una decena de películas. Entre ellas destacan Cry BabySid and NancyThe Crow 2HardwareSnow DayCoffee and CigarettesDead Man y Persépolis, como el tío Anouche. Y rizando el rizo, el andrógino personaje encarnado por Ewan McGregor en Velvet Goldmine está basado en su imagen. En Trainspotting es el ídolo del protagonista y aparece en la banda sonora. Su música también aparece en Cocodrilo Dundee, y también puso voz a la música de Goran Bregović en la BSO de Arizona Dream. A Iggy le gusta el cine y a quienes fuimos adolescentes en los noventa nos gusta Cry Baby:

Flea, saltando de peli en peli

«Give it away, give it away, give it away now». ¿Os suena? Pues igual que aquel estribillo, Flea está en todas partes… y en todas las de Regreso al futuro, en las que el bajista de los Red Hot Chili Peppers se quedó a medio camino entre el cameo largo y el minipapel. En The Big Lebowsky su intervención como músico alemán de technometido a terrorista nihilista llega a extremos hilarantes cuando Jeff Bridges anda cerca. Flea comenzó su carrera como actor a mediados de los ochenta. Su primer papel fue el de un joven punk en la película Suburbia, de Penelope Spheeris, en 1984. Años más tarde, cuando la fama ya le acompañaba, interpretó a Needles en la segunda de Regreso al futuro. Flea comentó sobre esta película que se trataba de «una basura multimillonaria».

Pasará a la historia por su ritmo californiano y también por haber participado en grandes obras del cine: en Fear and Loathing in Las Vegas (Miedo y asco en Las Veegas), de 1997, encarnaba a un hippie, junto a Benicio del Toro y Johnny Depp. También salió unos instantes junto a Viggo Mortensen en una escena del remake de la película Psicosis de 1998 (Psycho).

Ellington y Stewart: lo mejor de dos mundos

Qué sería de la música sin los grandes dedos del jazz. En Anatomía de un asesinato nos encontramos un cameovintage de Duke Ellington. Además de ser uno de los músicos de jazz más importantes de todos los tiempos (con permiso de Louis Armstrong Miles Davis), en este trabajo de Otto Preminger, para el que además compuso la música, podemos verle tocando a cuatro manos con el mismísimo James Stewart.

En el mundo de Wayne

No podemos cerrar este paseo sin echar un vistazo al fantástico Mundo de Wayne que inspiró incluso una canción de Los Piratas. Wayne Campbell (Mike Myers) y su mejor amigo Garth Algar (Dana Carvey) tienen un programa llamado El mundo de Wayne en un canal local de la televisión por cable de Aurora, Illinois, un suburbio de Chicago. Gracias al programa, Wayne consigue una Stratocaster, se enamora y nos hace reír en una serie desketches plagados de buena música. Pocas personas son capaces de aguantar la escena de «Bohemian Rhapsody» en el coche de Garth sin mover la cabeza al ritmo de la música. En El mundo de Wayne aparecen Alice Cooper, Robert Patrick, Meat Loaf y es un paseo a medio camino entre la música y la risa.

¿Ese es Dave?

Dave Grohl, ex-Nirvana y líder de Foo Fighters será recordado por muchas cosas y, por suerte para él, su interpretación en Tenacious D, en 2006, no será una de ellas.

Gracias Tom

Esperen, ¿qué ven mis ojos? ¡Si es Tom Waits haciendo de loco en Drácula, de Bram Stocker! Y con un resultado más que razonable. Pasen, vean, escuchen. El cine y la música se dan la mano y nos toca disfrutar, alucinar, gozar o morir del susto.

Fuente: http://www.jotdown.es/2015/07/y-la-musica-se-enamoro-del-cine/

 

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