La noche de los ríos: la “cantata performática” de Javier Andrade

Cuenca, 9 de mayo, 2016

Por Cristóbal Zapata* / Fotografía Esteban Lupercio

No podía haber mejor contorno arquitectónico para esta “cantata performática” de Javier Andrade que la arquería neoclásica de la Capilla del Museo de la Medicina en Cuenca, pues Crónicas del agua I es una invitación-incitación a recuperar nuestro diálogo con la naturaleza, nuestra escucha de su rumor, de su ruido, de su furia, dentro de un conjunto de voces que invocan tanto los coros del teatro griego (fragmentos de Eurípides y Esquilo) como los testimonios y manifiestos urgentes de la hora actual (los pronunciamientos políticos de Berta Cáceres, la lideresa hondureña recientemente asesinada por su defensa de las fuentes hídricas y los territorios ancestrales).

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En esta hermosa y punzante ficción poética, escénica y lírica, no solo se yuxtaponen las voces generando un rico tejido vocal, coral, sino se trastorna el tiempo cronológico, lineal, entreverándolo para privilegiar el tiempo-espacio del mito donde todo se imbrica y desliza, donde lo que cuenta son los orígenes y las realidades sustantivas, aquello que queremos permanente. Así, del mismo modo que el coro central (ubicado precisamente en el coro de la capilla, el epicentro de la cantata) parece reverberar en otros coreutas dispersos entre el público, dotando a la pieza de una textura polifónica y dinámica, haciendo del escenario una gran cámara de ecos; el origen de la trama se sitúa en la letal crecida del río Tomebamba (la arteria fluvial de Cuenca) en 1950. Sobre este hipotético paisaje devastado tras la crecida, “la madre” inaugura el performance: sollozo, condena del statu quo criminal y alegato moral en favor de la naturaleza, como el dominio de la vida y de la magia, de la imaginación y del futuro. ¿No advirtieron ya Adorno y Horkheimer en su Dialéctica de la ilustración que “el desencantamiento del mundo es la erradicación del animismo”?, es decir, cuando la modernidad aniquila aquella concepción primigenia de que todos los seres que la habitan están alentados por un alma o principio vital. Desde entonces nuestra relación con la naturaleza y el mundo se tornó crítica, y esta pieza alegoriza ese cisma, esa disolución.

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En la nave de la capilla Andrade desplegó una sugestiva escenografía: una suerte de larga pileta con agua, a manera de una gran saco amniótico en cuyo líquido se desplazan y chapotean los personajes como si estuvieran en su lecho natural: la Madre Tierra o Madre Nutricia (la actriz española Pilar Tordera, dueña de una vasta y fecunda trayectoria en el tablado cuencano), un quinteto de náyades –las divinidades fluviales de la antigüedad hoy vueltas ninfas y custodias de los ríos andinos–, quienes como la Madre se desdoblan en el espíritu y el cuerpo herido de Berta Cáceres, y dos genios malignos (intrusos en el agua diríamos): una pareja de brutales mineros dispuestos a arrasar con la belleza y la armonía de ese orden ecológico y femenino, pues las mujeres son sus históricas y celosas guardianas. Todo esto transcurre entre sombras  –que hacen más patentes y audibles las voces–, o en medio de una oscuridad por momentos insoportable y ocasionalmente interrumpida por una vaga luz lateral, un chiaroscuro barroco que redunda en el drama que la pieza propone. Un drama donde lo único que brilla –además de las voces y los cuerpos juveniles de las ninfas– son las botas y los cascos dorados de los mineros, ese oro y resplandor engañosos que están en el origen de la infamia que padecemos.

Actualizando los coros de la tragedia griega y ciertos procedimientos dramatúrgicos de reminiscencias brechtianas, con un elenco convincente en su gestualidad y expresividad,  y creando unos dispositivos sonoros por momentos estremecedores (ese tableteo de bala hacia el final de la pieza), Andrade** lleva a cabo un feliz y perturbador experimento escénico que pone el dedo en la llaga y en la llama, en la noche de los ríos.

 

Poeta, crítico literario y de artes, curador*

Actualmente se desempeña como Director Ejecutivo de la Bienal de Cuenca

Más información sobre esta creación en: http://www.javierandradecordova.com/#!cronicas-del-agua-i/c1k2d **

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