¡¡Ni un paso atrás!! De la cábala del fútbol al cambio de hora

24 octubre 2016

Por Patricio Pilca

Sixto Durán Ballén nació el 14 de julio de 1921 en la ciudad de Boston, EE.UU. Su vida política pública empezó a los veintiocho años, en la presidencia Galo Plaza Lasso (1948-1952), cuando éste le encargó la reconstrucción de la ciudad de Ambato, después del gran terremoto de 6.8 grados que destruyó esa ciudad.

El siguiente escalón del arquitecto, graduado en los EE.UU., fue fundar, junto a Camilo Ponce (abuelo de Macarena Valarezo, que hace un par semanas lanzó una joya del pensamiento clasista y dijo que éramos “muertos de hambre”), el movimiento Social Cristiano (actual Partido Social Cristiano), en el año 1951. Partido que alcanzó su mayor auge con el liderazgo del ex presidente León Febres Cordero.

En la década del sesenta trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que junto al Banco Mundial, fueron los puntales de la implementación del neoliberalismo en América Latina. Tal como sostiene David Harvey fueron estas instituciones las que incorporaron, a través de los préstamos, la privatización de los Estados, imponiendo un nuevo paradigma de civilización a nivel mundial.

La carrera de tan “ilustre” personaje sigue. Entre 1970 – 1978 fue alcalde de la ciudad de Quito. Gracias al auge petrolero de aquellos años se inició la “modernización” de la ciudad y aparecen las grandes obras modernas de la capital. Una de estas la calle Mariscal Sucre, aquella que recorre toda la ciudad. Este gran “avance” significó la ruptura del barrio San Roque y del centro. El popular mercado del mismo nombre quedaba fragmentado en dos por la moderna vía que incorporaba dos nuevos túneles a la ciudad: San Roque y San Juan, y que dividía a distintos barrios del centro histórico, lo que dio lugar a las primeras reubicaciones de comerciantes “informales de la ciudad”. De esta manera, en su período como alcalde da inicio la reconfiguración del centro y  lo que posteriormente sería la limpieza social de los barrios marginales de este sector de la urbe.

La “excelente” gestión en el municipio le brindó la posibilidad de tratar de acceder a la administración del Estado central. Participó por dos ocasiones como candidato a la presidencia, en los años 1978 y 1984. Finalmente en el año 1992 logró obtener el tan ansiado triunfo. Su binomio fue Alberto Dahik, representante del Partido Conservador, destituido posteriormente por cohecho.

El gran objetivo de este gobierno fue la privatización de las áreas estratégicas del Estado, al más puro estilo Friedmaniano, colocando en el centro al mercado y a su mano invisible que, desde el Estado, organiza la sociedad en base a la oferta y la demanda. Para esto creó, en el año 1994, el Consejo Nacional de Modernización (CONAM), desde donde se pretendía transformar la sociedad ecuatoriana con la implementación de la racionalización administrativa.

De las cosas preponderantes dentro su gobierno se pueden nombrar las siguientes:

La gran privatización de las empresas estatales, especialmente a través de la figura del capital mixto, que juntaba capital privado y estatal. Esto género, en el año 1994, la huelga general de los sindicatos.

Otro de los acontecimientos fue la guerra del Cenepa en 1995 (aquí nació la frase: ¡Ni un paso atrás!), que enfrentó a Ecuador con el vecino del sur. Allí perdieron la vida 33 personas. En el año 1995, tras la guerra, se firmó un acuerdo donde se reconocía a cinco mil efectivos militares que combatieron en dicha guerra con ciertos beneficios de ley. En el año 2012 se conoció que ese acuerdo tenía muchas irregularidades, entre ellas, que en la lista de beneficiarios habían nombres de personas que jamás estuvieron en combate.

En el año 1993, se logró que Ecuador sea sede de la Copa América de fútbol. Según Sixto Durán Ballén, en su autobiografía titulada A mi manera…Los años de Carondelet, recuerda con gran entusiasmo este hecho. Era la gran cábala del fútbol que permitía “la contratación directa con contratista de gran prestigio, dotados de equipos apropiados para asegurarnos completar las obras dentro del plazo previsto” y poder privatizar algunas áreas.

Otro de los sucesos memorables fue el caso Flores y Miel. La Corporación Financiera Nacional (CFN) otorgó un crédito de 860 000 de dólares a Enma Paredes Durán Ballén, nieta de Sixto Durán Ballén. El préstamo se entregó a la empresa Flores y Miel que habría estafado a cien personas. Muchos analistas dicen que este suceso fue la antesala de la gran crisis de 1999.

Finalmente, lo más jocoso fue el cambio de horario. Fruto de la falta de energía se le ocurrió la “brillante” idea de cambiar el horario laboral. Todos empezábamos nuestras actividades a las 6am. En el caso de las escuelas la jornada se terminaba antes del mediodía. Todo esto fue una medida para ahorrar energía. Los niños noventeros no sabíamos que pasaba, lo único certero era las cadenas de televisión diaria que nos concedía el viejito y las marchas constantes en la Plaza Grande.

Ahora sí, valga decir: “No todo muerto al parecer es bueno”, más si es un neoliberal.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s