Erradicando el trabajo infantil a través de la música

Por Sebastián Ortiz

Doña Gloria se levantaba a las tres de la mañana  a diario para trabajar en el campo, preparaba el café y lo dejaba listo para que sus hijos y su esposo se sirvieran: “Ellos se levantaban a las seis, los dejaba que duerman un poquito más y salían con mi esposo con los que ya podían trabajar…” dice doña Gloria quien también trabajaba junto a su padre en la siembra cuando apenas tenía cinco años. Aunque ahora doña Gloria ya se encuentra bien establecida en la capital junto a su esposo y sus siete hijos, los cuales ya están cursando los estudios superiores y otros ya ejercen los oficios aprendidos en el CMT (Centro del Muchacho Trabajador), siempre llevará el recuerdo de sus largas jornadas en su natal Loja.

Así como doña Gloria, miles de familias afrontan a diario la escasez de recursos y se ven forzadas en poner a trabajar a los miembros más pequeños y vulnerables del hogar. Pese a que Ecuador tiene una de las tasas más bajas de trabajo infantil a nivel de Latinoamérica este no ha sido erradicado al cien por ciento, esto según el Ministerio del Trabajo.

Muchos organismos e instituciones han puesto en marcha varios proyectos para combatir el trabajo infantil, y uno de ellos es el CMT (Centro del Muchacho Trabajador), institución liderada por jesuitas que ya llevan una importante labor de 52 años en el país. En esta institución se imparten valores religiosos y valores del ahorro, los niños ya no necesitan salir a las calles a trabajar sino que lo hacen dentro de sus mismas instalaciones. Ellos manejan un sistema que denominan el “aprender-haciendo”. Sus múltiples oficios impartidos como: carpintería, panadería, metal mecánica, mecánica industrial entre otros son titulados y avalados por el Ministerio de Educación.

William forma parte del CMT y con apenas 12 años ya gana su propio dinero que  va ahorrando para a futuro, cuando ya termine sus estudios, pueda usarlo y empezar a ejercer su oficio. “Yo vendo jabones, shampoo, a veces velas…”, dice William cuya jornada empieza a las cinco de la mañana y termina a las cinco de la tarde. Esta jornada está dividida entre sus estudios y su trabajo.

Brandon también tiene doce años pero él trabaja en una fábrica de galletas ubicada en el sector de Carapungo, su trabajo es remunerado y su jornada laboral comprende de cinco de la tarde a siete de la noche.

El trabajo infantil comprende entre niños y adolescentes que van desde los 5 a 17 años, según encuestas realizadas por el INEC en el 2012. A finales de este año el porcentaje alcanzado de niños trabajadores comprende del 8,6%, el grupo mayoritario está comprendido en los adolescentes de entre 15 a 17 años con el 15,7% y de 5 a 14 años el 6,5% dando a notar que a mayor edad mayor es la probabilidad de trabajo infantil. (Diario El Telégrafo).

Si bien estas cifras son alentadoras, ya que según el Ministro de Trabajo: “Ecuador tiene una de las tasas más bajas de trabajo infantil en Latinoamérica, en el 2015 se ubicó en el 5,9%, 11 puntos por debajo de la cifra que encontramos cuando inició el actual gobierno” (Leonardo Berrezueta, Ministro de Trabajo), el objetivo es erradicarlo al cien por ciento y hay varias personas e instituciones preocupadas por el propósito, una de ellas es Pablo Mora, Director de Orquesta con certificado internacional y el cuál cursó sus estudios de cuarto nivel en Cuba en la Universidad de Artes de este país y a quién tuve el gusto de entrevistar.

(Entrevista a Pablo Mora, Director de la Orquesta Sinfónica de los niños Trabajadores “Eloy Alfaro”)

-¿Cómo fue que la idea se te vino a la cabeza? Me refiero a erradicar el trabajo infantil por medio de la música.

El objetivo de vida mío es apoyar al gremio musical en sus máximas condiciones, y se debe decir que es un gremio que tiene muchísimas dificultades para la reinserción laboral. Hablando con Edgar Ponce Iturriaga, ex embajador del Ecuador en Cuba y el Ministro de Trabajo Leonardo Berrezueta tuvimos esta magnífica idea; pero antes yo la tenía enfocada específicamente a los estudiantes que no tienen posibilidad de ingresar al mundo universitario, (…), por esta razón creé el proyecto “Director Ecuador”. El proyecto “Director Ecuador” tiene tres objetivos: Capacitar, difundir y promover la actividad musical de los estudiantes a través de una Orquesta Sinfónica; pero este proyecto fue más allá; la inserción del Secap está en la certificación y la capacitación profesional para estos jóvenes, y el ministerio de trabajo entra a través del proyecto de la erradicación del trabajo infantil para que estos jóvenes sean los maestros de los niños que están en grupos vulnerables trabajando en las calles.

-¿Cuál consideras que es el mayor problema al trabajar con niños de escaso recursos económicos, y además, con posibles deficiencias escolares?

El principal problema de trabajar con niños de escasos recursos no son ni las deficiencias académicas ni la escasez de recursos; la incapacidad de los padres de familia de entender la problemática que sufren los hijos cuando no pueden dedicarse a los estudios, por un lado. La otra es que muchos de ellos (los padres) en el Ecuador lo toman como algo normal, que pertenece a la identidad nacional de nuestro pueblo, y que es algo totalmente normal que un niño esté trabajando en las calles, pidiendo caridad… La problemática más que, dentro del punto de vista de la complejidad académica o de la complejidad económica, es que está metido en la cabeza de muchas personas como un proceso identificador que es lo que hay que tratar de resolver.

-¿Cómo podría la música ayudar a erradicar el trabajo infantil?

El tema de la erradicación del trabajo infantil es un tema que concierne a todos y todas, (…), el objetivo del proyecto de aprestamiento para la erradicación del trabajo infantil es socializar a todos los ciudadanos del Ecuador para que en primer lugar esta problemática sea vista de una manera diferente, en donde la proyección y la decisión política sean el destino final, la erradicación del trabajo infantil a través de este medio de sensibilización que es la música. La música como ente de sensibilización puede hacer que cualquier individuo ingrese al proceso formativo y de esa manera a los niños que están en ese proceso se puedan involucrar directamente ya en la parte académica formativa (…).

Proyecto en marcha, cumpliendo sueños

Este es un proyecto único e innovador en el país. La música da luz a estos niños y familias que estaban sumidos en la oscuridad de su diario vivir entre el smog de los buses y las esquinas de las aceras. Remplazar el rústico cajón de “lustrabotas” por un ligero violín, las manos embetunadas por un acorde que le diga no al trabajo infantil. “Los niños con sus gestos logran decir las cosas que quisiéramos confraternizar absolutamente todos…” (Edgar Ponce, asesor Ministerio del trabajo).

Es muy común que niños que no superan los siete años se suban a los medios de trasporte y nos “deleiten con unos temitas” a cambio de unas monedas. Estar en un parque, en una plaza o cualquier lugar público puede verse sorprendido por un pequeño que viene a ofrecerte sus dulces, que por lo general te obligan a comprar y terminan por convencerte.

La Orquesta sinfónica de los trabajadores “Eloy Alfaro” liderada por el director de orquesta Pablo Mora cuenta con 212 niños y jóvenes que su principal objetivo es la erradicación del trabajo infantil; además cuenta con el apoyo y el aval del Ministerio del trabajo y el SECAP (Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional) con la certificación internacional de estos jóvenes músicos. “Una Orquesta sinfónica que represente a los ecuatorianos desde su identidad (…) y finalmente algo que es muy necesario, poder afrontar una situación tan difícil como el trabajo infantil a través del arte y la cultura”, dice Pablo Mora.

El Ministerio del Trabajo ha emprendido una gran labor que ya se ha sintetizado en una gira nacional de la orquesta presentando así el proyecto en las tres ciudades más representativas del país: Cuenca, Quito y Guayaquil en ese orden. Las tres presentaciones han sido con aforo completo en teatros representativos de cada ciudad: Teatro Carlos Cueva Tamariz de Cuenca, Casa de la cultura ecuatoriana en Quito y Teatro Fedenador en Guayaquil.

Epílogo

Erradicar el trabajo infantil no debe ser solo una labor institucional o gubernamental. La lucha por los derechos de la niñez y adolescencia es un tema que nos concierne a todas y todos. El trabajo constante de personas como Pablo Mora es un claro ejemplo de que si los propósitos son firmes y sinceros todo se puede lograr y que mejor manera si lo hacemos a través de algo tan portentoso como lo es la música.

Ahora doña Gloria y niños como William y Brandon podrán formar parte de proyectos como esta sinfónica y dormir entonando un sueño que les ayude a componer dulces melodías de un futuro mejor.

 

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